jueves, 22 de febrero de 2024

PAPEL O PLASTICO

 En lugar de entretenerme en Internet bajando tutoriales sobre cómo hacer masa madre, me gustaría promover alguna causa de interés colectivo, justa, obvia y verificable. Por ejemplo, últimamente me obsesiona la cantidad de bolsas de plástico que todos los días traigo a mi casa desde los supermercados. Pongo dos cebollas en la balanza,  en  un plástico. Dos morrones, otro plástico. Dos paltas, otro plástico. A veces me siento culpable y pego el ticket directamente en las frutas, o pego siete tickets en una bolsa, abusando de la paciencia de las cajeras.   También compro ensaladas que ya vienen en cajas de plástico, y cada dos días compro una botella grande de agua mineral y cada dos días llevo varias  bolsas  de basura de plástico a los containers.  Pero entro a Internet y veo que hay veinte países africanos que prohiben el uso de bolsas de plástico. España también. Busco en la legislacion uruguaya y veo que tenemos una ley similar pero que no se cumple, porque tiene tantas excepciones que la hacen intrascendente. Se pueden usar si son biodegradables,  pero parece que se transforman en pequeñas pelotitas que igual matan los peces y todo otro bicho que nada o camina. Abundan los científicos independientes y honestos que cuentan su verdad, pero también hay científicos chantas que trabajan para los fabricantes del plástico, y científicos chantas que trabajan para las fábricas de papel, y científicos que odian el consumo, el capitalismo, la propiedad privada y todas sus industrias, y entonces es muy difícil para los simples mortales saber quién es quién y cuál es la solución (sí, ya sé, la educación). Lo que descubrí navegando en la web es que el plástico es más barato, pesa menos, se puede usar más veces, pero demora cientos de años en degradarse, no así el papel. Ambas soluciones requieren procesos industriales y químicos para su fabricación. La diferencia fundamental es que las bolsas de papel son casi inofensivas para los animales y las de plástico matan  millones de animales de todo tipo y tamaño incluyendo pájaros, peces, delfines y tortugas.  Por lo tanto, la lucha colectiva, social y popular contra las bolsas de plástico deberá ser protagonizada por todos los que odiamos la muerte inútil de los animales, incorporando a todas las ONGS animalistas, vegetarianas y demás que se sumen para llevar al Uruguay a la vanguardia en el uso de bolsas de papel.  Arboles tenemos. Yo además de amar a los animales,  por razones estéticas odio el plástico, así que con gusto me sumo a cualquier iniciativa tipo change.org o la que sea buena para la causa. 

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